domingo, 19 de febrero de 2012

Consumo de smart drugs (drogas inteligentes)

La expansión del consumo de drogas, especialmente relacionada con el ocio y la diversión, es un hecho incontestable. A lo largo de la historia y a partir de productos de la naturaleza, el hombre ha sabido encontrar diversidad de substancias con las que conseguir efectos psicotropos para distintos fines (prácticas religiosas, diversión, ocio, placer, etc.). Pero también debe considerarse que el consumo de determinados productos con el epíteto de “naturales” y que son ingeridos como tranquilizantes o “tónicos”, pueden generar reacciones adversas potencialmente graves al interaccionar con medicamentos que toma el paciente como pueden ser los antidiabéticos, antidepresivos, antiparkinsonianos, anticoagulantes orales y otros. Uno de los tóxicos consumidos por lo jóvenes son conocidas como club drugs, substancias consumidas en determinados lugares donde se combinan con la música y el baile maratoniano, amplificando las percepciones sensoriales, y en ocasiones pueden adquirirse con facilidad en los smart shops, grow shops o a través de internet. Los smart shops son establecimientos dedicados a la venta de “drogas inteligentes” o smart drugs, que son un conjunto de sustancias cuya característica común es, supuestamente, que expanden las capacidades cerebrales y/o minimizan su deterioro. En este grupo se integran algunos medicamentos, nutrientes, plantas y productos sintéticos, que tratan de imitar los efectos psicoactivos (alucinógenos, entactógenos, afrodisíacos, relajantes, euforizantes,…) de substancias prohibidas como el MDMA o las anfetaminas. Aparecieron en el mercado durante la década de los noventa vinculados a las rave parties. Cuando las raves originales se prohibieron en las principales ciudades europeas y americanas, estas sustancias se ubicaron en las estanterías de los smart shops holandeses y en algunas tiendas australianas, desde donde se venden al resto del mundo por correo. Por el contrario, las grow shops se relacionan más con la cultura del cannabis. La evolución del “mercado” y los usos y costumbres cambiantes de los consumidores, impiden exponer toda la realidad del momento. En el momento actual, con la pretensión de constituirse en alternativa frente a los productos químicos, se pueden encontrar substancias que bajo el manto de ‘naturales’ se consumen en los ambientes festivos para conseguir un mejor estado físico que permita mantener una actividad intensa. Con las smart drugs se pretende potenciar las funciones cerebrales, y han obtenido un verdadero culto en la útima década. Los efectos deseados (euforia, vigilia, bienestar y aumento de la capacidad física) van unidos a una acción simpaticomimética. Aunque sus efectos indeseables son leves, en ocasiones pueden causar efectos tóxicos por tres factores: la cantidad consumida, la interacción con otros fármacos que se le han prescrito al paciente por otros motivos y las condiciones del sujeto que las consume (cansancio, estado de hidratación, hipersensibilidad al producto, etc.).

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