viernes, 17 de febrero de 2012

Consumo de plantas alucinógenas

El consumo de plantas con finalidad alucinógena es casi tan antiguo como la propia humanidad. El hallazgo de la capacidad alucinógena que poseían algunas plantas debió ser casual, cuando el hombre primitivo yendo en busca de comida descubriría accidentalmente que algunas de ellas perturbaban su mente, distorsoniando la realidad y haciéndole percibir sensaciones inexistentes. Con posterioridad, estas plantas se incorporaron voluntariamente a rituales místicos y religiosos, actos de brujería, chamanismo y curanderismo, siendo mucho mas reciente su uso con ánimo exclusivamente lúdico entre jóvenes que van en busca de nuevas sensaciones. Muchas de estas plantas crecen en nuestro medio y se caracterizan por sus efectos anticolinérgicos como la Atropa belladona, Datura stramonium, Hyoscyamus niger, Hyoscyamus albus y otras. Por tanto, son fácilmente accesibles, sin coste económico y su cultivo (a diferencia del Cannabis sativa) no está prohibido. Algunas pueden encontrarse también en herboristerías, ya que a bajas dosis tienen potencial terapéutico y un uso tradicional (asma bronquial, etc.). No se tratan en este apartado a los cactus “mágicos” (peyote), por no crecer en nuestro medio, ni tampoco a los hongos alucinógenos (Amanita muscaria, Psilocybes,…), aunque pueden adquirirse a través de Internet.

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