lunes, 13 de febrero de 2012

Clínica sobredosis heroína

La cantidad y pureza de la heroína administrada, la pérdida de tolerancia, los cambios en el lugar o condiciones habituales de autoadministración, el efecto tóxico de otras sustancias que la adulteran y el efecto combinado con otras drogas que se ingieren (principalmente alcohol y benzodiacepinas), están en el origen de las sobredosis. Si bien la sobredosis es más frecuente tras la administración parenteral, se han descrito también en consumidores por vía nasal o pulmonar y también en transportadores corporales (body packers) en los que se libera la droga en el tubo digestivo. La sobredosis se caracteriza por una tríada de signos presente en un 95% de los casos: miosis puntiforme, depresión respiratroria y disminución del nivel de conciencia. Pese a que la miosis puntiforme es muy habitual, las pupilas pueden estar dilatadas por hipoxia extrema y/o por la presencia de otras sustancias tóxicas. La depresión respiratoria se manifiesta con una disminución de la amplitud y, sobre todo, de la frecuencia, existiendo una disfunción en la respuesta del centro respiratorio a la hipercapnia, acidosis e hipoxemia que lleva a la insuficiencia respiratoria, potenciada en ocasiones por una broncoaspiración, un edema agudo de pulmón no cardiogénico o un status asmático (si ha inhalado la droga). La alteración del nivel de conciencia puede oscilar desde la somnolencia al coma profundo. Debe recordarse que la respuesta de los intoxicados al dolor está disminuida por el efecto analgésico de la heroína. Otros signos asociados a la intoxicación son la bradicardia, hipotensión e hipotermia. Algunos pacientes desarrollan también convulsiones, rabdomiólisis, insufiencia renal, arritmias y, en casos graves, encefalopatía postanóxica La mortalidad de las personas que se inyectan heroína es del 2% anual y en el 50% de los casos es debido a una sobredosis; la parada cardiorespiratoria es inmediata o se presenta al cabo de 1-2 horas de inyectarse. Se trata habitualmente de adictos crónicos (historia de consumo de 5-10 años), con edades comprendidas entre los 25 y los 35 años, y un tercio de los cuales ya habían experimentado una sobredosis el año anterior. Finalmente, cabe recordar que es frecuente la implicación de otras sustancias tóxicas en la sobredosis, tanto las utilizadas como adulterantes de la heroína como aquellas administradas junto a ella, que pueden modificar el cuadro clínico final o generar complicaciones por sí mismas.

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