viernes, 17 de febrero de 2012

Cinética del cannabis

La biodisponibilidad del D9-THC depende de la forma de administración. Como es muy soluble en lípidos se absorbe a través del pulmón y del tubo digestivo. En caso de consumo oral, la absorción varía entre un 5-12%, mientras que cuando se fuma oscila entre 15-30%, aunque puede llegar al 50%. El D9-THC se distribuye ampliamente en el tejido graso. Cuando se fuma, el pico máximo en plasma se alcanza a los 2-5 minutos y se reduce rápidamente hasta alcanzar el 5-10% del valor máximo al cabo de un hora, aunque los efectos se mantienen durante 2-4 horas. La dosis oral tiene menos efectos que la inhalada y en general debe ser de 3 a 5 veces mayor para que aparezcan las mismas manifestaciones. Sólo el 3% del D9-THC circula libre en el plasma, la mayoría unido a lipoproteínas y una pequeña parte a las células sanguíneas. Todo ello explica que únicamente atraviese la barrera hematoencefálica alrededor del 1%. Una vez en el SNC se concentra en el tálamo, caudadoputamen, amígdala, cortex frontal y parietal e hipocampo. El D9-THC se metaboliza principalmente a nivel hepático, originándose varios metabolitos, algunos de ellos activos como el 11-nor-9-carboxi-THC, que es el metabolito más abundante en plasma y en orina, utilizándose como marcador biológico del consumo de cannabis. La mayoría de metabolitos se eliminan por las heces a través de la bilis (65-70%). Los metabolitos del THC tienen un elevado periodo de eliminación debido a su alta liposolubilidad y acumulación en el tejido adiposo. Por ello es posible detectar cannabinoides en orina varias semanas después del último consumo.

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